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ENTREVISTA ERICH PRIEBKE, habla por sí sola...

 Es la primera vez que este blog recoge palabras no escritas por su autor pero creo que la entrevista merece la pena ser la causante de esta excepción. Allá va:

Erich Priebke, de servicio en la embajada de RomaErich Priebke, de servicio en la embajada de Roma

Con motivo de su cien cumpleaños a finales del pasado julio, el recientemente fallecido Erich Priebke, capitán de las SS, concedió una entrevista que ha sido difundida tras el deceso por su abogado Paolo Giachini, en calidad de “testamento humano y político”.
-Señor Priebke, hace años declaró que no renunciaba a su pasado. ¿A sus cien años de edad sigue pensando lo mismo?
Sí.
-¿Qué quiere decir exactamente con esto?
Elegí ser yo mismo.
-Así que aún hoy se siente nazi.
La fidelidad al pasado es algo que tiene que ver con nuestras creencias. Esta es mi forma de ver el mundo, mis ideales, lo que para nosotros alemanes fue la Weltanschauung y todavía tiene que ver con el sentido de amor propio y honor. La política es otra cosa. El nacionalsocialismo ha desaparecido con la derrota y ahora no tendría ninguna oportunidad de regresar.
-La visión del mundo de la que usted habla también incluye el antisemitismo.
Si sus preguntas son para ganar conocimiento de la verdad, es necesario abandonar los clichés: Criticar no significa que se desee destruir a alguien. En Alemania, desde principios del siglo XX se criticó abiertamente el comportamiento de los judíos. El hecho de que los judíos habían acumulado en sus manos un inmenso poder económico y por lo tanto político, al mismo tiempo que representaban una parte muy pequeña de la proporción de la población mundial, se consideraba injusto. Es un hecho que aún hoy en día, si tomamos las mil personas más ricas y poderosas del mundo, debemos señalar que una parte considerable de ellos son judíos; los banqueros o los accionistas de las empresas multinacionales. En Alemania pues, sobre todo después de la derrota de la Primera Guerra Mundial y la injusticia del Tratado de Versalles, la inmigración judía de Europa del Este había causado algunos verdaderos desastres, con la acumulación de enormes cantidades de capital por parte de los inmigrantes en unos pocos años, mientras que con la República de Weimar la gran mayoría del pueblo alemán vivió en gran pobreza. En ese clima, usureros se enriquecieron y la sensación de frustración en contra de los judíos creció.
El que judíos han practicado la usura permitida por su religión, mientras que se la prohíbe a los cristianos, es una vieja historia. ¿Qué tiene de cierto según usted?
Desde luego, no es una idea mía. Basta leer a Shakespeare o a Dostoievski para entender que problemas similares con los judíos realmente existieron históricamente, desde Venecia a San Petersburgo. Esto no quiere decir que los únicos prestamistas usureros fueran judíos. Hice mía una frase del poeta Ezra Pound: “Entre un usurero judío y un usurero no judío no veo ninguna diferencia. “
-Por todo esto, ¿se justifica el antisemitismo?
No, mire, esto no quiere decir que entre los judíos no haya gente de bien. Una vez más; antisemitismo significa odio, odio indiscriminado. Y yo, incluso en los últimos años de mi persecución, de viejo, privado de libertad, siempre he rechazado el odio. Nunca quise odiar ni siquiera a los que me odiaban. Sólo hablo del derecho a la crítica, y estoy explicando las razones. Y diré más: debe tenerse en cuenta que, por razones religiosas particulares, una gran proporción de judíos se considera superior a todos los demás seres humanos. Se identificaron con el “pueblo elegido de Dios” de la Biblia.
-También Hitler habló de la raza aria como superior.
Sí, Hitler también cayó en el equívoco de perseguir esta idea de superioridad. Esta fue una de las causas de errores sin retorno. Tenga en cuenta, sin embargo, que un cierto racismo era la norma en aquellos años, no sólo a nivel de la mentalidad popular, sino también a nivel de los gobiernos e incluso de los sistemas jurídicos. Los estadounidenses, después de haber deportado a los pueblos de África y de ser estados esclavistas, seguían siendo racistas y discriminaban a los negros. Las primeras leyes definidas raciales de Hitler, no restringían los derechos de los judíos más que los de los negros eran limitados en varios estados de EE.UU. Lo mismo para la población de la India por los británicos, y los franceses tampoco se comportaban de manera muy diferente con los súbditos de sus colonias. Por no hablar del tratamiento de minorías étnicas en la antigua URSS.

-Entonces, ¿cómo fueron empeorando en Alemania las cosas según usted?
El conflicto se fue radicalizado, fue creciendo. Los judíos alemanes, estadounidenses, británicos, los judíos del mundo, por un lado; contra Alemania, que estaba en el otro. Sí, por supuesto, los judíos alemanes se encontraron en una posición cada vez más difícil. La posterior decisión de promulgar leyes muy duras en Alemania hizo la vida muy difícil para los judíos. Luego, en noviembre de 1938, un judío, un cierto Grynszpan, en protesta contra Alemania, mató en Francia a un consejero de nuestra embajada, Ernest von Rath. A ello siguió la famosa “Noche de los cristales rotos”. Grupos de manifestantes irrumpieron en todo el Reich en tiendas propiedad de judíos. Desde entonces, los judíos fueron considerados sólo y únicamente como enemigos.
Hitler después de ganar las elecciones, les instó primero a que por todos los medios se marcharan de Alemania. Posteriormente, en el clima de sospecha contra los judíos alemanes, causado por la guerra y los boicots y el conflicto abierto con las organizaciones judías más importantes en todo el mundo, se los encerró en campos de concentración, en calidad de enemigos. Por supuesto que para muchas familias, a menudo sin tener ninguna culpa, esto era desastroso.
-La culpa, por lo tanto, de lo que los judíos han sufrido, en su opinión ¿sería de los propios judíos?
La culpa es un poco de todas las partes. También de los aliados, que desencadenaron la Segunda Guerra Mundial contra Alemania tras la invasión de Polonia, realizada para reclamar un territorio en el que la fuerte presencia alemana fue objeto de acoso constante, territorio colocado por el Tratado de Versalles bajo el control del recién nacido estado polaco. Contra la Rusia de Stalin y su invasión de la parte restante de Polonia nadie levantó un dedo. De hecho, al final del conflicto, que oficialmente se desencadenó para defender la independencia de Polonia contra los alemanes, se le regaló sin contemplaciones toda Europa del Este, incluyendo Polonia, a Stalin.
-Dejando de lado la política, así que usted defiende las teorías históricas revisionistas.
No entiendo exactamente a qué se refiere con revisionismo. Si hablamos de los juicios de Nuremberg de 1945, entonces puedo decir que fue una cosa increíble, un gran escenario creado a propósito para deshumanizar frente a la opinión pública mundial al pueblo alemán y a sus líderes. Para castigar al derrotado ahora incapaz de defenderse.
-¿Sobre qué base dice esto?
¿Qué se puede decir de un autoproclamado tribunal que juzga sólo los crímenes de los vencidos y no los de los vencedores, donde los vencedores son a la vez fiscal, juez y la parte perjudicada y donde los artículos del crimen habían sido especialmente creados después de los presuntos delitos, sólo para condenar retrospectivamente? El mismo presidente estadounidense Kennedy condenó el proceso llamándolo algo “repugnante”, porque “había violado los principios de la Constitución de EE.UU. para castigar a un oponente derrotado”
Si quiere decir que el delito de crímenes contra la humanidad con el que se condenó en Nuremberg no existía antes de que fuera impugnada por el tribunal internacional, hay que decir, sin embargo, que las acusaciones relacionadas con esos hechos eran sin duda terribles.
En Nuremberg, los alemanes fueron acusados ​​de la masacre de Katyn. Más tarde, en 1990, Gorbachov admitió que habían sido ellos mismos, los acusadores rusos, quienes mataron a veinte mil oficiales polacos con tiros en la nuca en el bosque de Katyn. En 1992, el presidente ruso Yeltsin desveló el documento original que contenía la orden firmada por Stalin. Los alemanes también fueron acusados ​​de haber hecho jabón con los judíos. Muestras de aquel jabón terminaron en museos de EE.UU, Israel y otros países. Sólo en 1990, un profesor de la Universidad de Jerusalén estudió las muestras debiendo finalmente admitir que se trataba de una estafa.
-Sí, pero los campos de concentración no son un invento de los jueces de Nuremberg.
Durante esos años terribles de la guerra, encerrar en campos de concentración a civiles que eran una amenaza para la seguridad nacional era una cosa normal. En la Segunda Guerra Mundial lo hicieron también los rusos y los EE.UU. Estos últimos, en particular, con ciudadanos de origen oriental.
-En Estados Unidos, sin embargo, en los campos de concentración para la población de etnia japonesa no hubo cámaras de gas.
Como dije, en Nuremberg se inventaron una multitud de cargos. Sobre lo de que en los campos de concentración hubo cámaras de gas, aún estamos esperando las pruebas. En los campos, los prisioneros trabajaban. Muchos salían del campo para el trabajo y estaban de vuelta en la noche. La necesidad de trabajadores durante la guerra es incompatible con la posibilidad de que, al mismo tiempo, en algún lugar en el campo, hubiera filas de personas que iban a la cámara de gas. La actividad de una cámara de gas es invasiva en el medio ambiente, terriblemente peligrosa incluso fuera de ella, mortal. La idea de enviar a la muerte a millones de personas de esta manera, en el mismo lugar donde otros viven y trabajan sin que se den cuenta de nada es una locura, dificilmente realizable también en un nivel práctico.
-Pero usted ¿cuando escuchó por primera vez acerca del plan para exterminar a los judíos y las cámaras de gas?
La primera vez que oí hablar de cosas de ese tipo, la guerra había terminado y yo estaba preso en un campo de concentración inglés, con Walter Rauff . Los dos nos quedamos impactados. Simplemente no podíamos creer hechos tan horribles: cámaras de gas para exterminar a hombres, mujeres y niños. El coronel Rauff y yo hablamos con nuestros colegas durante días. A pesar de que todos formábamos parte de las SS , cada uno a nuestro nivel , con una posición particular dentro del aparato Nacionalsocialista, a ninguno de nosotros había llegado antes a los oídos cosas similares . Pues vea usted que años y años más tarde me enteré de que mi amigo y superior Walter Rauff, que había compartido conmigo algún pedazo de pan duro en el campo de concentración, fue acusado de ser el inventor de camiones móviles para gaseamiento. Cosas de ese tipo sólo las pueden pensar aquellos que no han conocido a Walter Rauff.
-¿Y todos los testimonios sobre la existencia de las cámaras de gas?
En los campos nunca se encontraron las cámaras de gas, excepto aquella construída después de la guerra por los norteamericanos en Dachau. Información que se puede definir fiable en el plano judicial o histórico sobre las cámaras de gas no hay ninguna, empezando por las de algunos de los últimos comandantes y líderes de los campos, como el más conocido de los comandantes de Auschwitz, Rudolf Hoess. Aparte de las grandes contradicciones de su testimonio, antes de prestar declaración en Nuremberg fue torturado, y después del testimonio, por orden de los rusos, le cerraron la boca ahorcándolo.
Contra estos “testigos”, considerados valiosos por los vencedores, la violencia física y psicológica era insoportable; también había amenazas de venganza contra los miembros de la familia. Sé por la experiencia personal de mi encarcelamiento y el de mis colegas, de qué manera los vencedores extrajeron confesiones a los presos en los campos de concentración, quienes a menudo ni siquiera conocían el idioma inglés. Por otro lado, el trato a los prisioneros de los campos rusos de Siberia es bien sabido ahora, había que firmar la confesión que se solicitaba, y eso es todo.
-Así que para usted esos millones de muertes son una invención.
Yo he conocido personalmente los campos. La última vez que estuve en Mauthausen, en mayo de 1944, fue para interrogar al hijo de Badoglio, Mario, por órdenes de Himmler. Estuve a lo largo y ancho de ese campo durante dos días. Había grandes cocinas en funcionamiento para los internos y dentro incluso un burdel para satisfacer sus necesidades. Nada de cámaras de gas. Desafortunadamente, muchas personas murieron en los campos, pero no por una voluntad asesina. La guerra, las duras condiciones de vida, el hambre, la falta de atención adecuada desencadenan desastres. Pero estas tragedias de civiles, estaban a la orden del día no sólo en los campos sino en toda Alemania, sobre todo debido al bombardeo indiscriminado de ciudades.
-¿Así que usted minimiza la tragedia de los judíos, el holocausto?
No se trata de minimizar; una tragedia es una tragedia. En todo caso se plantea un problema sobre la verdad histórica. A los ganadores de la Segunda Guerra Mundial les interesaba no tener que ser llamados a rendir cuentas de sus crímenes. Ellos llegaron a arrasar pueblos enteros en Alemania donde no había ni un solo soldado, sólo para matar a mujeres, niños y viejos y así debilitar la moral del enemigo. Esta suerte también corrieron Hamburgo, Lübeck, Berlín, Dresde y otras ciudades. Se aprovecharon de la superioridad de sus bombarderos para matar a civiles con impunidad y con demencial crueldad. Luego le tocó a la gente de Tokio, y finalmente, con las bombas atómicas, a los civiles de Nagasaki e Hiroshima. Por ello fue necesario inventar delitos especiales cometidos por Alemania y pregonarlos mucho para presentar a los alemanes como seres malignos y todas las demás tonterías propias de una novela de terror sobre la que Hollywood ha rodado centenares de películas.
Y por cierto, desde entonces el método de los ganadores de la Segunda Guerra Mundial no ha cambiado mucho: Se dedican a exportar su “democracia” con las llamadas “misiones de paz” en contra de “estados canallas”, contra enemigos que han supuestamente cometido actos siempre monstruosos. Y así, en la práctica, atacan sobre todo con bombardeos a quienes no quieren someterse. Masacran a militares y civiles que no tienen los medios para defenderse, y al final, tras sus “intervenciones humanitarias” ponen como presidentes a títeres que siguen sus intereses económicos y políticos.
-Pero entonces algunas pruebas concluyentes, como imágenes de vídeo y fotografías de los campos de concentración, ¿cómo se explican?
Esas filmaciones son una prueba más de la falsificación: Vienen casi todas de los campos de Belsen. Era un campamento donde las autoridades alemanas enviaron, procedentes de otros campos, a prisioneros que no podían trabajar. También había dentro una sala de convalecientes. Eso por sí solo dice mucho de la “intención asesina” de los alemanes. Parece extraño que en tiempo de guerra se hubiera puesto en marcha una estructura para hospedar a aquellos a quienes supuestamente se iba a gasear. Los bombardeos aliados de 1945 dejaron el campo sin agua, alimentos y medicinas. Se extendió una epidemia de tifus que causó miles de enfermos y muertos. Esas filmaciones se remontan a aquellos hechos, cuando el campo de refugiados de Bergen Belsen fue devastado por la epidemia, en abril de 1945, cuando se encontraba ya en manos de los aliados. Las filmaciones se realizaron con fines de propaganda por el director británico Hitchcock, el maestro del horror. Es alucinante el cinismo, la falta de sentido de la humanidad con la que aún hoy se especula con esas imágenes. Proyectado por años en las pantallas de televisión, con angustiosa música de fondo, se engañó a la opinión pública asociando con despiadada astucia esas terribles escenas a las cámaras de gas, con las que no tenían nada que ver. ¡Una farsa!
-El motivo de difundir esas, según usted, falsedades ¿sería encubrir los propios crímenes, los de los vencedores?
Al principio fue así. Un guion igual a Nuremberg fue inventado en Japón con el Juicio de Tokio. Para criminalizar a los japoneses que habían sufrido la bomba atómica se inventaron acusaciones de canibalismo.
-¿Por qué “al principio”?
Porque sucesivamente, además, la literatura sobre el Holocausto ha servido sobre todo al Estado de Israel, por dos razones. La primera está muy bien explicada por un escritor judío hijo de deportados, Norman Finkelstein. En su libro “La industria del Holocausto”, explica cómo esta industria ha recaudado, a través de una campaña de reivindicaciones, recursos millonarios para las arcas de las instituciones judías y las del estado de Israel. Habla de “un auténtico negocio de extorsión”. En cuanto al segundo punto, el escritor Sergio Romano, que no es precisamente un revisionista, explica que después de la guerra “Israel se ha dado cuenta de que el hacer hincapié en el drama de la literatura del Holocausto” traería ventajas en su disputa territorial con los árabes y “una especie de semi-inmunidad diplomática”.
-En todo el mundo se habla del Holocausto como exterminio, ¿usted tiene dudas o lo niega rotundamente?
Los medios de propaganda de quienes hoy detentan el poder global son inagotables. Mediante una subcultura histórica especialmente creada, y difundida por la televisión y el cine, han manipulado emocionalmente las conciencias. En particular, las nuevas generaciones, empezando desde la escuela, han sido sometidas a lavado de cerebro, obsesionadas con historias truculentas para subyugar a la libertad de juicio. Como ya he dicho, hace casi 70 años que estamos a la espera de pruebas sobre los crímenes de los que se acusa al pueblo alemán. Los historiadores no han encontrado ni un solo documento que se refiera a las cámaras de gas. No hay una orden por escrito, un informe o un dictamen de una institución alemana, una relación de los empleados. Nada en absoluto.
A falta de documentos, los jueces de Nuremberg han asumido que el proyecto titulado “Solución final de la cuestión judía” que se barajaba en el Reich, y que evaluaba la posibilidad de la expulsión territorial de los judíos de Alemania (y más tarde de los territorios ocupados), incluído el posible traslado a Madagascar, era un código secreto encubierto que significaba su exterminio. ¡Es absurdo! En medio de la guerra, cuando aún éramos ganadores tanto en África como en Rusia, los judíos, que en un principio, hasta 1941, simplemente eran animados a irse del país, fueron luego presionados para abandonar Alemania. Sólo después de dos años de comenzada la guerra empezaron las medidas restrictivas de su libertad.
-Supongamos que esa evidencia de la que usted habla apareciese. Estoy hablando de un documento firmado por Hitler u otro jerarca. ¿Cuál sería su posición?.
Mi posición es de condena absoluta de tales hechos. Todos los actos de violencia indiscriminada contra una comunidad, sin tener en cuenta las responsabilidades individuales reales, son inaceptables, absolutamente condenables. Como lo que pasó con los indios americanos, con los kulaks en Rusia , los italianos de Istria, los armenios en Turquía, los prisioneros alemanes en campos de concentración estadounidenses en Alemania y Francia así como en los de Rusia; los primeros abandonados deliberadamente a una muerte segura por el presidente Eisenhower, los segundos por Stalin. Ambos jefes de Estado no respetaron la Convención de Ginebra. Todos esos episodios, repito, deben ser condenados en términos muy claros, incluyendo las persecuciones hechas por los alemanes contra los judíos, que sin duda las hubo. Pero las de verdad, no las inventadas por la propaganda.
-¿Admite usted la posibilidad de que estas pruebas, se escaparon de una posible destrucción causada por los alemanes al final del conflicto, y que un día podrían salir a la luz?
Ya he dicho que ciertos hechos deben ser condenados en absoluto. Así que si aceptamos la hipótesis de que un día se van a encontrar pruebas de las cámaras de gas, la condena de una cosa tan horrible, y de quienes lo hayan ordenado y utilizado para matar, debe ser indiscutible y total. En ésta vida he aprendido que las sorpresas pueden no terminar nunca. Pero en este caso, sin embargo, creo que puedo descartarlo con certeza porque por casi sesenta años, los documentos alemanes capturados por los vencedores de la guerra fueron examinados y evaluados por cientos de académicos, así, lo que no ha surgido ya, difícilmente podrá aparecer en el futuro. Por otra razón creo que es muy poco probable, y voy a explicar por qué: Cuando la guerra ya estaba muy avanzada nuestros oponentes comenzaron a insinuar sospechas acerca de actividades homicidas en los campos. Hablo de la Declaración Interaliada de diciembre de 1942, cuando se habló en general sobre crímenes bárbaros contra los judíos de Alemania y se preveía el castigo de los culpables.
Luego, a finales de 1943, supe que no se trataba de propaganda de guerra genérica, sino que además nuestros enemigos pensaban fabricar falsas evidencias de estos crímenes. La primera noticia sobre ésto la tuvo mi compañero de estudios, un gran amigo, el capitán Paul Reinicke , que pasaba los días en contacto directo con el número dos en el gobierno alemán , el Mariscal Goering: era jefe de su escolta . La última vez que lo vi me refirió sobre un proyecto de puras falsificaciones. Goering estaba furioso porque estas falsedades calumniosas serían difundidas por todo el mundo. Precisamente Goering, antes de suicidarse, acusó violentamente al Tribunal de Nuremberg de la producción de pruebas falsificadas.
Otra pista me la dio más tarde el jefe de la policía Ernst Kaltenbrunner , el hombre que había sustituido a Heydrich tras su muerte y que después fue enviado a la horca como consecuencia de la sentencia de Nuremberg. Lo vi hacia el final de la guerra para presentarle la información recogida sobre la traición del rey Vittorio Emanuele. Me aseguró que los futuros vencedores estaban ya trabajando para construir falsas evidencias de crímenes de guerra y otras atrocidades que ellos inventaron sobre los campos de concentración como prueba de la crueldad alemana. Ya estaban por llegar a un acuerdo sobre los detalles de cómo realizar un juicio especial contra los perdedores. Y además, me encontré en agosto de 1944 con el colaborador directo del general Kaltenbrunner , el jefe de la Gestapo general Heinrich Müller. Gracias a él tuve la oportunidad de asistir a un curso oficial de cadetes. A él debía mucho, y nos llevabamos muy bien. Había venido a Roma para resolver un problema personal de mi comandante el teniente-coronel Herbert Kappler
En aquellos días, el Quinto Ejército estadounidense estaba a punto de entrar en Cassino, los rusos avanzaban hacia Alemania. La guerra ya se había perdido inexorablemente. Esa noche me pidió que lo acompañara al hotel. Dado que había un mínimo de confianza, me atreví a pedirle más detalles sobre el tema. Me dijo que por la actividad de espionaje habían recibido la confirmación de que el enemigo, esperando la victoria final, estaba tratando de fabricar pruebas de nuestros crímenes para crear un espectacular juicio y así criminalizar a Alemania después de la derrota. Tenía información precisa y estaba seriamente preocupado. Afirmó que de estas personas no era posible fiarse porque no tenían sentido del honor y carecían de escrúpulos. Entonces yo era joven y no le di la debida importancia a sus palabras, pero luego las cosas sucedieron igual que el general Müller me habían dicho. ¡Estos son los hombres, los jerarcas, que según se dice hoy en día organizaron el exterminio de los judíos con cámaras de gas! Yo lo consideraría ridículo si no fuera por las trágicos consecuecias.
Así que cuando en 2003, tras un falso juramento del secretario de Estado Powell ante el Consejo de Seguridad de la ONU, los estadounidenses atacaron Iraq con la excusa de que poseía “armas de destrucción masiva “, precisamente ellos que son los únicos en haber empleado esas armas, me dije a mí mismo: ¡nada nuevo!
-Usted, como ciudadano alemán, ¿sabe que algunas leyes en Alemania, Austria, Francia, Suiza sancionan con cárcel a quien niegue el holocausto?
Sí , los poderes mundiales las han impuesto y pronto también lo harán en Italia . El engaño consiste en hacer creer que los que, por ejemplo, se oponen al colonialismo israelí y al sionismo en Palestina son antisemitas, y que los que se atrevan a criticar a los judíos son siempre antisemitas, y que quien ose pedir pruebas de la existencia de cámaras de gas en los campos de concentración es como si aprobara una idea del exterminio de los judíos. Es una falsificación vergonzante. Precisamente estas leyes demuestran el miedo que hay de que la verdad salga a la superficie.
Obviamente existe el temor de que después de la campaña de propaganda emocional, los historiadores se pregunten sobre la evidencia, los investigadores sean conscientes de las tergiversaciones. Precisamente estas leyes abrirán los ojos a quienes todavía creen en la libertad de pensamiento y en la importancia de la independencia en la investigación histórica. Por supuesto, por lo que he dicho puedo ser incriminado, mi situación podría incluso empeorar más, pero tuve que decirle las cosas como realmente son, la valentía de la sinceridad era un deber para con mi país, una contribución, en el cumplimiento de mis cien años, para la redención y la dignidad de mi pueblo.



Karl Adolf EICHMANN: la paradója de su legado


Cuándo aún contaba con una edad propia de la niñez encontré, viejo y olvidado, un libro con algunas fotografías. Por aquel entonces yo no entendía de palabras más allá de las escritas a pie de página de una fotografía y fue precisamente una imagen la que hizo detener mis manos en su rápido proceso de pasar hojas. Un hombre, alopático de mediana edad, se encontraba ante un Tribunal dentro de una urna de cristal y flanqueado por dos policías. La sala, presidida por un candelabro de siete brazos, alimentaba aún más mi curiosidad.

Se trataba de mi primer contacto con Adolf Eichmann y a raíz de él, en diferentes momentos de mi vida, he sentido la necesidad de saber por qué aquella puesta de escena. Cuándo uno estudia Historia lo debe hacer libre de prejuicios y condicionantes que, más tarde o más temprano, acaban por vestirnos a los seres humanos; pero cuándo uno escribe Historia debe cumplir a rajatabla este paradigma. Estas humildes líneas no van a incumplir esas normas, casi sagradas y no escritas, que uno aprende en la Universidad.

Eichmann no fue uno de los nazis más significativos por aquellos años del III Reich, de hecho el asumió hasta el final de sus días su papel como segundón del entramado político-militar alemán. Precisamente desde este papel intentó exonerarse en el Juicio llevado a cabo en Israel tras su captura en Argentina por agentes del Mossad; pero este posicionamiento, lejos o no de ser verdad, no le salvaría de la horca ni tampoco le libraría de la lista negra de la opinión pública. Entró a formar parte de las SS gracias a un amigo de su padre, Ernst Kaltenbrunner, y según su propia declaración lo hizo más como salida profesional que cómo convicción o sentimiento. Hagamos la primera parada, ya que aquí se encuentra la primera paradoja: hasta con la soga al cuello se mostró cómo un ferviente nacionalsocialista, defensor del Reich milenario.

En los primeros años del régimen nazi trata de negociar con los judíos una salida de Europa hacia un territorio alejado de las fronteras alemanas. Eichmann es uno de los defensores a ultranza del traslado de los judíos a Madagascar y, aunque parezca contradictorio, mantenía relaciones con la cabeza visible del Sionismo de la época. En base a conversaciones que mantuvieron, con una breve visita a Oriente Medio de por medio, denotamos el porque de estas relaciones: ambos grupos, sionistas y nazis, buscaban llevar a los judíos fuera del Reich: los primeros en base a sus pretensiones de fundar un Estado en Palestina y los segundos...pues como fuera pero alejarlos. Que extraña destino el que unió, de alguna manera y sin amor claro está, a las dos facciones formando así la segunda paradója en la que Eichmann aparece de por medio. Negociaciones que se rompen por varios factores y protagonistas: la creciente virulencia hacia los judíos, Reino Unido y su contradictorio comportamiento en Oriente Próximo respecto a árabes y judíos -¿dónde quedaría aquella nación árabe prometida tras el conflicto mundial? ¿Qué pensarían los refugiados judíos al no poder atracar, durante la guerra, en Turquía un barco lleno de familias por orden británica?- y por último la creciente vorágine de la guerra que ofrecía constantes cambios de equilibrio.

Cuándo finalmente se opta por el envío de elementos subversivos a los campos de concentración se ha tomado ya la decisión en el régimen nazi sobre la Cuestión Judía. Eichmann, encargado de la logística y el transporte de prisioneros a los campos, cobrará un creciente protagonismo en el que el bando Aliado, y a la postre vencedor, destacará su eficacia y su papel como subordinado que acata órdenes sin miramientos. Él, durante los interrogatorios en Jerusalén, siempre se defendió como una persona sensible que no soportaba ver masacres y que cuándo tuvo que ver violencia gratuita e injustificada en los prisioneros sufría un malestar interno en forma de falta de apetito, insomnio y cierto sufrimiento. Sin embargo, con la frialdad que caracterizó su forma de ser, argumentó que esas sensaciones no eran las mismas al organizar transporte, evacuación y deportación de prisioneros; tampoco parecía importarle dónde iban esas personas: si a realizar trabajos forzados o al exterminio. No obstante, durante el juicio e incluso previamente según su testimonio, sugiere que si su muerte por ahorcamiento vale para algo en la sociedad alemana no tendría ningún problema en redimirla dando ejemplo con su muerte. Eichmann parecía no darle la espalda al destino pero, muchos así lo creyeron, vieron en sus palabras una contradicción: su arrepentimiento final de nada valía cuándo había vivido en la clandestinidad precisamente para salvarse. Su sufrimiento posterior en contraste con la seguridad inicial de hacer las cosas debidas en beneficio de la patria constituyen la tercera paradoja.

Al acabar la guerra es capturado por los americanos e internado en un campo de concentración para SS. Pero se hizo pasar por Otto Eckmann y no fue descubierto. Organizó una fuga con algunos compañeros y estuvo en Alemania trabajando, bajo falsa identidad obviamente, como leñador. Durante los Juicios de Nuremberg su nombre salta a la palestra en diferentes ocasiones por múltiples "camaradas" que no dudan en quitarse responsabilidad de sus acciones -este es el retrato de muchos seres humanos ante la adversidad- para así intentar salvarse a ellos mismos. Eichmann atemorizado ante la magnitud que tomaba su actuación en el régimen nazi decide saltar a Argentina, ayudado por un franciscano filonazi y, según algunas fuentes, por la organización de ex-SS ODESSA. Allí rehace su vida sin lujos, bajo el nombre de Ricardo Klement y con diferentes trabajos. Al final, con la familia reunida de nuevo en Argentina, es descubierto y secuestrado para volar a Israel. Eichmann asegurará, en una más de estas extrañas y curiosas paradojas, que conocía el cerco al cual estaba siendo sometido y no hizo nada por evitarlo o cambiar de país ya que no pretendía escapar a un juicio que aclararía su participación en el III Reich. Es la cuarta paradoja, porque entonces todos nos preguntamos: ¿por qué no quiso ser juzgado pues en Alemania, su patria y si aceptaba, según su testimonio, sentarse en un tribunal judío? ¿por qué oculta su identidad durante años y de repente no tiene reparo en conceder una entrevista con un periodista holandés? es verdad que este periodista era un antiguo simpatizante nazi y que su nombre no sale reflejado en la posterior publicación de sus palabras pero era evidente que estaba dando pistas sobre su paradero de una forma u otra, ¿por qué?

Con su muerte, tras un juicio unidireccional, dónde el acusado no tiene problema alguno en presentarse como una pieza leal del engranaje nacionalsocialista, queda de manifiesto que si volviera a nacer serviría de la misma manera a sus jefes o superiores. Pero también quedo claro que él personalmente no mató a ningún ser humano ni odiaba razas o religiones en concreto; es presentado por las autoridades judías como el mayor criminal nazi, responsable de millones de muertes y él prefiere presentar la cara de burócrata perfecto. La realidad es que Eichmann no decide sino que acata órdenes y esto, sumado a que los psicólogos le encontraron una persona perfectamente cuerda y sana de juicio, lleva a reflexionar sobre culpables, responsables e inocentes. Los países aliados vencedores de la guerra, las fuerzas perdedoras del Eje o  los que se presentaron como víctimas durante la vista de Eichmann, los judíos, no quisieron reflexionar sobre ello, únicamente trataron de encontrar algún documento o palabra que lo culpara mediante la legalidad. Algunas voces hablaron de cadena perpetua, trabajos forzados,etc...pero su final ya estaba escrito. Esta no es la típica historia de buenos y malos, como quisieron hacernos ver algunos antes y después de la guerra, sino la eterna canción del ser humano: la maldad no es propia, en concreto, de ninguna filiación política, cultura, país, grupo de fe o cualquier otra asociación y, aunque parezca lo contrario a veces, la bondad tampoco es una etiqueta original.

En la más extraña de las piruetas de su destino, Eichmann moría en Israel gritando: "Viva Alemania". Esta supone la más rara paradoja de todas si pensamos en cuantos "Viva Israel" se ahogaron en Alemania durante el gobierno nazi para el cual Eichmann trabajaba con celo. Rechazando leer la Biblia con un prelado protestante que le ofrecen y tras beber media botella de vino tinto se dirige a la horca; con seguridad y firmeza rechaza una capucha para cubrirle la cara y comienza así su viaje por el valle de la muerte. Un extraño personaje, Adolf Eichmann, lleno de contradicciones, con su carga de responsabilidad propia y otra adicional que, tanto nazis como potencias aliadas y judíos, le impusieron al acabar la guerra. Culpable de sus actos personales pero también, erróneamente, señalado con la máxima responsabilidad.

Una paradoja más para la historia, por mucho que siga levantando ampollas hoy día. Una vida de contradicción que podría ser explicada por el Diario personal que escribió mientras estuvo preso en Israel y que este pueblo se niega a mostrarlo a la luz pública. Sus razones tendrán.






Praga: nazis y esoterismo

Cuándo uno decide perderse en las calles de Praga lo está haciendo, casi sin darse cuenta, en la historia de Europa. Múltiples edificios, tantos que se pierde la cuenta, ofrecen diferentes estilos arquitectónicos rematados con esculturas o pinturas que merecerían un análisis más detallado al propuesto por las guías o rutas por la ciudad. La prisa, ese virus del turista moderno, en Praga no es un buen aliado. 

Nos vamos a centrar en un período concreto, aquel que pretendía hacer de esta maravillosa ciudad la 4ª urbe del III Reich.

La fotografía corresponde al entierro de Reinhard Heydrich en el Castillo de Praga o Hradcany. Engalanado con el ceremonial de las SS, el cuerpo del segundo de Himmler, fue velado con todos los honores posibles. Y se hizo en el Castillo de Praga ya que aquí se había asentado el cuartel general de la Gestapo para salvaguardar el destino del Protectorado nazi de Bohemia y Morabia - actual República Checa-.  Heydrich, ese tipo peculiar de mirada persuasiva y acusado de un exceso tanto de vanidad como de extravagancia en las memorias de Walter Schellenberg (colaborador suyo en la inteligencia nazi), había decidido fijar su residencia en el propio Castillo tan ávido de gloria como los históricos ocupantes del mismo antaño. Aquí, entre estos muros, empieza y acaba todo: desde su paseo inicial con Hitler pasando revista a las tropas hasta su funeral, debido a un atentado perpetrado por checos apoyados en el idealismo de Churchill.

Los alemanes no se conformaron con el territorio de los Sudetes y ampliaron sus miras a todo el territorio checo. Y les pasaría factura; cierto es que se ocupa sin batallas sangrientas pero la resistencia contra las tropas alemanas en ciudades como Praga fue una de las más activas de Europa. 
Los siete checos, procedentes de Gran Bretaña (dónde se organizaban tropas de países ocupados), que acribillaron a Heydrich con sus metralletas tuvieron que refugiarse en la Iglesia de los santos Cirilo y Metodio. En la cripta uno de ellos se desangró por la metralla de la división SS que les acosaba y los otros seis, ante los gases lanzados por los SS, decidieron poner fin a sus vidas disparándose unos a otros y así evitar escarnios o juicios perdidos de antemano. Los agujeros de balas aún pueden verse en las paredes de la cripta dónde se ha instalado una especie de santuario en su memoria. 
Si uno tiene la suerte de entrar sólo a esa cripta, y se abstrae del mundo exterior, por un instante retrocederá a 1942 en un mundo de espías, resistencia e uniformes SS. Una gran experiencia para los amantes de este periodo de la historia. En el Castillo de Praga, entre la marea de turistas y sus respectivos guías, es imposible recrear estas imágenes; luego en la soledad de la noche, cuándo sueño y realidad se confunden, puede ser posible. 
Miembros de la Iglesia que accedieron a esconder a sus héroes nacionales fueron juzgados posteriormente, ya daba igual porque el mito de los siete había surgido y sería imparable el sentimiento entre los checos.

El tercer punto caliente de Praga, desde el punto de vista de la ocupación nazi, es el barrio judío también llamado Josefov. En su abigarrado cementerio, con lápidas encima de otras, se siente el dolor de un pueblo que no tuvo mucho espacio en vida y tampoco en la muerte. Esta sensación se esfuma al observar, como en cualquier otro barrio judío de Europa, el buen nivel de vida de algunos judíos de la comunidad checa propietarios de algunos comercios boyantes. Joyerías para más detalles. Aquí, entre las calles medievales y la sinagoga más antigua de Europa (una visita imprescindible para entender una parte de nuestro continente) se persiguió a miles de judíos que fueron llevados a la localidad cercana de Terezín y posteriormente a Auschwitz. 
Entre la comunidad judía de Praga se usó una vieja leyenda llamada "Golem" para buscar ayuda espiritual contra los nazis, al parecer este ser monstruoso propio del folclore acude en ayuda cada vez que se pronuncian las palabras adecuadas pero con el riesgo de volverse contra uno mismo (similar al Frankenstein de Mary Shelley). Pero al final el Golem supo elegir a los malvados y librar así a la población judía de Praga, su magia es explotada aún en nuestros días en forma de variado merchandising. Algún viajero se asombrará de lo bien conservadas que están las sinagogas del Josefov y esto se debe a que los alemanes, después de expulsar todos los judíos de Europa, pretendían hacer en este lugar el "Museo de la raza extinta". 

Con toda la animadversión hacia la ocupación nacionalsocialista uno puede pasear por ciertas calles perpendiculares a enclaves históricos y encontrarse con tiendas de antigüedades dónde se ofrecen, entre muchos otros, cartas, libros o folletos de la Alemania nazi. Buceando entre el papel antiguo, con ese característico tacto áspero, se puede encontrar como ejemplo folletos o libros de presentación de las Olimpiadas berlinesas de 1936. Cuándo se abren estas páginas, ajadas por el tiempo y sin embargo vivas en recuerdos, se pueden sacar muchas conclusiones favorables: organización, burocracia perfecta, afán de agradar al mundo con buenas intenciones...etc. Pero cuándo se comparan, estas conclusiones, con las claves que hemos tocado más arriba se llega a contracciones difíciles de explicar en palabras y quizás en las que las letras por muy bien que se junten en ordenadas frases no son nada al lado de los sentimientos. Cerramos esos libros antiguos con la sensación que Joseph Goebbels y Leni Riefensthal hicieron un gran trabajo en los XI Juegos Olímpicos de la era moderna. 

El paseo continua y llegamos al lugar mágico por excelencia de Praga: La iglesia de Loreto. Himmler, tan abierto a los misterios, se interesó en este lugar por sus extrañas representaciones aunque pronto la búsqueda de reliquias sagradas y la propia guerra, con sus necesidades, hicieron que pasará a segundo plano. Las tropas SS destacadas en el Castillo no tenían más que subir una calle para encontrar a la derecha este extraño santuario. 
El nombre Loreto, evoca la casa de Nazaret dónde el arcángel Gabriel anunció a María la concepción de Jesús. Originario de tierras palestinas el santuario fue trasladado por peregrinos a Italia, algunos dicen que con la ayuda de ángeles. En Praga, los católicos, fundaron el Loreto en 1626 para así restar adeptos a los protestantes; ya se sabe que las leyendas y el misterio son más atractivos que millones de postulados y por ello no dudan en usarlo en esta Iglesia: 
así encontramos a Santa Ágata que, en un gesto sin precedentes, ofrece su pecho sangriento a los ángeles que parecen, por sus gestos, esperar ansiosos este fruto. 
También destaca Santa Starosta crucificada y rodeada de ángeles con rasgos diabólicos, si uno pasa rápido por esta capilla creerá haber visto a Jesucristo en una de sus múltiples representaciones y, sin embargo, es una mujer barbuda con zapatos y facciones femeninas que en la cruz representa el sufrimiento de la mujer; la leyenda habla de Starosta como una jóven que se rebeló contra el futuro matrimonio que su padre orquestó y así se dejó crecer la barba para desagradar a su pretendiente. Su padre la asesinó por este hecho y su sufrimiento está reflejado en el conjunto escultórico. 
Numerosas representaciones de capuchinos reflexionando o adorando calaveras hacen de este lugar un enclave esotérico donde los haya, un lugar dónde peregrinaban personajes de dudosa fe católica ante la magia y el misterio del lugar. Quizás uno de los santuarios cristianos mas extraños en sus composiciones. 

El paseo llega a su fin, es hora de reflexionar sobre todo lo propuesto. Praga, por supuesto, es mucho más que su huella nazi y su esoterismo pero sobre todo lo demás hay mucha literatura escrita.





HANNA REITSCH, una feminista en el III Reich


La noche del 28 al 29 de Abril de 1945 un avión, Ar 96 A, despegaba de una ciudad fantasmagórica en llamas. Los ocupantes del aparato, al mirar hacia abajo, ya no distinguían la otrora gran capital del Reich del más terrible infierno. Sobre la Puerta de Brandenburgo se reflejaron las dos luces, que como gigantes, buscaban el avión para abatirlo. Se podía distinguir a los infantes rusos buscando su presa, incluso podía observarse el brillo de la victoria en sus ojos. Berlín estaba a punto de caer en manos soviéticas pero ese aparato, por un capricho del destino, no sería alcanzado. Fue el último avión que despegó en Berlín antes del apocalipsis definitivo y lo hizo con éxito. Atrás dejaron una urbe consumida en ruinas e incendios por doquier.

El toque épico que tiene esta historia se acentúa, más si cabe, al conocer a ocupantes y punto de partida de este vuelo. Por un lado el recién nombrado Almirante del Aire, Von Greim, y por otro la piloto de pruebas Hanna Reitsch. Su lugar de origen era el bunker de la cancillería dónde Hitler, junto a un puñado de fieles, aguantaba un constante temblor de paredes provocado por el fuego de artillería ruso. Von Greim había sido llamado al bunker para el comentado nombramiento; el cual Hitler, furioso y dolido, debía hacer ante la postrera traición de Goering a su persona. El nuevo Mariscal de la Luftwaffe pensó, en seguida, que Hanna Reitsch era la persona ideal para acompañarle ya que ésta había practicado, anteriormente, vuelos de emergencia sobre Berlín. El ambiente del bunker era axfisiante, reflejaba las penurias que vivía el pueblo alemán. Pronto, Von Greim y Hanna, recibirán la orden de partir, organizar la Luftwaffe para retrasar el ataque ruso y posibilitar así que el General Wenck llegara a Berlín con su ejército. Adolf Hitler ya no era capaz de distinguir la realidad y sus incongruentes órdenes finales son consecuencia de la locura que se estaba viviendo bajo tierra en el bunker. Antes de partir Hanna Reitsch, consciente que Wenck y su ejército no llegarían jamás, intenta convencer a Hitler para que abandone el bunker en ese último avión pero el Führer se negará en rotundo aceptando su final. La leyenda de un Hitler vivo parte de este momento y por ello, al acabar la guerra, el ejército norteamericano mantendrá presa a Hanna intentando obtener información relevante en múltiples interrogatorios. 

Lo cierto es que Hanna Reitsch fue nacional-socialista convencida y en el caso que hubiera sacado a Adolf Hitler de Berlín, en esas horas trágicas, nunca lo hubiera confesado por la fidelidad que mantuvo hasta el final de su vida. Si de ella dependía el misterio, no dio lugar a especulaciones y confesó, desde que abandonó Berlín, que Hitler acabaría su vida en el bunker como así fue finalmente. 

Pero Hanna Reitsch es mucho más; dejando de lado el morbo de esos últimos días de la guerra encontramos a una mujer inmensa en un mundo hecho para hombres. Desde pequeña sintió verdadera pasión por volar y hasta que no cumplió su sueño sus padres no encontraron descanso en el hogar. Creyendo, los progenitores, que sería un capricho adolescente que se desvanecería en el tiempo, intentaron que Hanna estudiara medicina pero su destino ya estaba marcado por la tenacidad de su deseo. 

Primero entró en una escuela de planeadores, propia de ese veto internacional a la Alemania perdedora de la I Guerra Mundial en la que se prohibían los vuelos a motor. Siempre mirada con recelo por sus compañeros, masculinos, supo sobreponerse con personalidad y demostrar que una mujer posee la misma capacidad que un hombre para volar. Hay que entender que la sociedad de la época invitaba a las mujeres al recogimiento del hogar cuidando de maridos e hijos y realizando labores propias de lo que se entendía como femenino; y Hanna superó ese convencionalismo. 

Educada en un ambiente burgués de corte conservador, su rebeldía ante el mundo que la tocó vivir tuvo más peso si cabe. Ver a una mujer volando para muchos era imposible pero cuándo Hanna comienza a destacar en el aire por encima de la mayoría de hombres estos no tienen más remedio que tragarse su orgullo.

Viajó por Europa, África y América probando planeadores y aparatos a motor que comenzaban a fabricarse con cierta celeridad en Alemania, sobre todo tras el ascenso de Hitler al poder. Saltandose el Tratado de Versalles, Alemania, había decido recuperar su fuerza áerea ante un nuevo conflicto que siempre estuvo en el horizonte europeo. 

Contratada como piloto de pruebas de la Luftwaffe, Hanna Reitsch, pilotó cazas y bombarderos que más tarde se utilizarían en el conflicto mundial. Entre estos, pilotó las famosas V1 en su fase de pruebas, que tanto daño harían después al caer sobre la población londinense. Además lideró un proyecto, apoyado por personalidades como Otto Skorzeny, de aviones suicidas en los cuales el piloto cumpliría su última y mortal misión;  al estilo de los Kamikazes japoneses, y en el contexto de una Alemania acosada y al borde de la derrota final, se recogieron múltiples firmas de pilotos dispuestos a sacrificarse. Hanna estaba entre ellos ya que no sólo lideraba el proyecto sino que intentó dar ejemplo ofreciendo su vida sin miramientos. Hitler desautorizó estos aviones suicidas, que no eran más que bombas V1 con cabina de piloto, por su irrecuperable pérdida humana.

Siempre desafiante ante el hombre que la intentaba desacreditar se ganó el respeto de las autoridades gubernamentales y militares de la época. Llegó incluso a desafiar al mismo Himmler poniéndole contra las cuerdas con alguna opinión contraria a sus políticas. Patriota convencida luchó hasta el final de la guerra con todos los medios que tuvo a su alcance. Fue llevada al frente ruso para dar moral a las tropas, demostrando al exhausto soldado alemán que una mujer también era capaz de pasar penurias. Hanna siempre aceptaba estos retos ya que elevaban el papel de la mujer y conseguían sentar la base para que en el futuro los hombres aceptaran la igualdad de sexos. 

El final de la guerra y su filiación política, que nunca negó, supusieron que su lucha como mujer perdiera valor. Importaba más  su pasado nazi que la importancia que había otorgado a la mujer con sus acciones. Hanna no dudó en defender el potencial femenino con actos, sin embargo nunca de sus labios salieron palabras como feminismo. Había luchado por lo que amaba, superando desigualdades y recelos, llegando a lo más alto; Hanna Reitsch no necesitaba llenarse la boca de palabrería, había logrado con su tenacidad dignificar a la mujer europea. 

La única mujer, en la historia alemana, en recibir la Cruz de Hierro de Primera Clase ha sido Hanna Reitsch, esto ya es bastante significativo para valorar a quién nos estamos refiriendo. Además, también, fue condecorada con la Cruz de Hierro de Segunda Clase y el Distintivo Aéreo de oro y diamantes. Ganadora de múltiples concursos en el aire, sus piruetas pasan a un segundo plano cuándo pensamos en como reivindicó el papel de la mujer en una época tan difícil. 

Hanna Reitsch, la aviadora de Alemania. Una de las mujeres que mas admiró Hitler, junto a Leni Riefenstahl, y que dejó su impronta grabada con esfuerzo. Una de aquellas mujeres para recordar, pionera y luchadora hasta el final de sus días. 





El enigma Hess, las líneas de su destino


Rudolf Hess es sinónimo de misterio. Es quizás, por importancia, el mayor de los enigmas que se producen en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. Su experiencia vital y su relación con la rueda del destino produce asombro pero, sin duda, todo es acentuado con ese misterioso vuelo a Escocia en 1941 y finalmente aderezado con su, no menos, extraña muerte en la prisión berlinesa de Spandau. Curioso y atractivo menú el que iremos degustando en estas líneas.

Hess nace en Alejandría, hijo de comerciantes alemanes emigrados en busca de nuevos negocios. Su infancia en Egipto puede ser uno de los desencadenantes de sus supersticiones y tendencias hacia lo mágico que marcarán el resto de su vida: la familia tenía amigos coptos que, al parecer, introdujeron al pequeño Hess en la filosofía gnóstica-oriental. Todos los años viajaban a Wunsiedel, en Baviera, para no perder el contacto con Alemania; estos viajes y el anhelo posterior en la distancia le convirtieron en un ferviente patriota. Sus padres querían que estudiara en Alemania para ampliar miras empresariales en Egipto, pero Rudolf Hess tomará la primera decisión drástica de su vida, las siguientes sumadas a las anteriores le llevarán a su trágico destino como si estuviera dibujado, a priori, en una pizarra divina. Decide, sin debatirlo con la familia, enrolarse en el ejército prusiano y combatir por Alemania en la Gran Guerra o Primera Guerra Mundial. Será herido en multitud de ocasiones, incluso de gravedad, pero el destino lo guarda para otros fines. Como muchos otros soldados, desde las trincheras, conoce el armisticio firmado por las autoridades alemanas comenzando la leyenda de "la puñalada por la espalda". Aquella que las autoridades nazis, entre ellas Hess, utilizaran en su provecho para el ascenso al poder. Descontento con la derrota busca consuelo espiritual en una sociedad secreta, la Orden de Thule, con un marcado pangermanismo que defendía una cosmogonía basada en lo que se denominaba ariosofía.

Además de la Thule, Hess buscaba una vía de acceso al poder , sino nacional al menos regional o local. Sus aspiraciones se verán colmadas al escuchar una arenga política en una cervecería de Munich. Adolf Hitler era su hombre, Hess así siempre lo dijo después de ese primer encuentro. Decide, y nos encontramos en la segunda línea marcada de su destino, entrar a formar parte de ese partido minoritario, el NSDAP, así como luchar con todos los medios a su alcance. El destino y sus caprichos nos traerán la tercera línea marcada del destino de Hess al participar en el putsch muniqués de 1923, salir ileso y, finalmente, caer preso en Landsberg junto a Adolf Hitler. Compartirían celda e ideas, sentimientos y pasiones que plasmarán en el famoso Mein Kampf. Ya no se separarán hasta 1941, por el medio hay años de camaradería que desembocan en la conquista del gobierno de Alemania, conflictos resueltos con otras potencias, apuestas arriesgadas como la de los Sudetes, triunfos plenos como el Sarre o el Anschluss con Austria y finalmente el comienzo del Apocalipsis con la entrada de la Wermacht en Polonia. En los escritos de Hess siempre hubo un marcado pacifismo en contra de la cúpula nazi que, entre otras cosas, había conseguido la recuperación económica alemana en base a la industria armamentística. Desde el 1 de Septiembre de 1939 Rudolf Hess comienza a distanciarse de la política beligerante contra Inglaterra del Partido Nazi y figuras siniestras como Bormann empiezan a florecer. Este es un punto conflictivo ya que realmente el mismo Fuhrer nunca tuvo clara la ocupación de Reino Unido, como lo demuestra el perdón al ejército inglés en las playas de Dunkerke o que la "Operación León Marino" para invadir las islas nunca se tomó en serio. Con todo Adolf Hitler llevará una política ambigua en este punto.

Aún así, Hess, nunca perderá su fe en Hitler, para el que busca la mejor de las salidas del conflicto mundial: la paz con Reino Unido; esta será su obsesión en el poco tiempo que le queda políticamente en activo. Hess pedirá, al mismo Führer, combatir en el aire con la Luftwaffe  y así cumplir su pasión que tampoco pudo cumplir en la Primera Guerra Mundial; Hitler se niega y le hace prometer que no volará durante un año. Amigo fiel como era cumple con honor la promesa, pero al tiempo utilizará la amistad con el creador de los cazas Messerschmitt para procurarse un aparato y volar a Reino Unido para conseguir un acuerdo de paz entre ambas naciones. Esta es la cuarta línea marcada de su destino, contra viento y marea en la Alemania nazi dónde imperaban las tesis de recelo a Francia e Inglaterra del Ministro de Asuntos Exteriores, Ribbentropp, Hess decide volar en soledad hacia su objetivo y su verdadera obsesión.

En realidad Rudolf Hess emprende el vuelo auspiciado por los buenos augurios que su maestro Karl Haushofer (teórico del Lebensraum y la geopolítica, curiosamente entra en desgracia tras el vuelo de Hess, para acabar en Dachau en 1944) y él comparten, confirman el día propicio para el vuelo del BF 110 a través de ciertos signos en la bóveda celeste. Pero hay más miga, a nadie se le escapa que si Hess va a pedir la paz a Reino Unido cuándo esta última está con la soga al cuello y Alemania, por contra, está en la cúspide de su hegemonía mundial es porque había habido conversaciones entre ambas partes previamente y, sobre todo, porque buscaba la paz entre ambas naciones por encima de todo. Unas conversaciones, en primer lugar, conocidas por Hitler como lo demuestra el trato que recibieron mujer e hijo de Hess hasta su muerte (a pesar de la reacción pública, teatral e histriónica, del Fuhrer en público) y, en segundo lugar, debieron ser unas conversaciones muy comprometedoras para la aristocracia británica como se atestigua en Nuremberg por su juicio como criminal de guerra (¿?) y  la posterior sentencia a cadena perpetua en una prisión, Spandau, vigilada por turnos entre las cuatro potencias vencedoras. Hay algo que se nos escapa y no nos han contado. El Messerschmitt B110, sin combustible, se estrelló y Hess no tuvo más remedio que saltar en paracaídas. Había sobrevolado la finca del Duque de Hamilton buscando la pista de aterrizaje pero no estaba señalizada con lo que, ante la oscuridad de la noche, debió perder el objetivo. Al parecer, a última hora, Gran Bretaña se había echado atrás debido a las presiones de Stalin que criticaba el doble juego británico con Alemania. La URSS sabía que si estas conversaciones fructificaban ella sería la verdadera víctima, no se equivocaba Stalin: a los 22 días del vuelo de Hess, la Wermacht penetra en la Unión Soviética comenzando la Operación Barbarroja. A Hitler le sale mal la jugada, en el último momento el Duque de Hamilton, por mediación de Churchill, había decidido apagar las luces de su pista de aterrizaje. La oscuridad de esa noche es sinónimo de derrota final, el cielo y la tierra por primera vez le negaban la razón a los nazis.

Hess, trasladado a Nuremberg (después de permanecer preso los 4 años restantes de la guerra en Reino Unido) para los interrogatorios previos al Juicio, aduce amnesia sobre su pasado y con ella se mantendrá durante todo el Juicio. Claramente, Hess, no estaba loco como aducía la propaganda nazi tras el fracaso de su misión pero tampoco estaba amnésico como el quiso presentarse. Entre medias de estos dos estados no debemos ver a un Hess criminal como le presentaban las potencias aliadas . Debemos, quizás, ver lo que subyace tras las medias verdades que nos han contado unos y otros, sólo así contemplaremos una persona inteligente y fiel hasta el final de sus días. Una persona que encerraba mucho misterio y que no sólo fue silenciada sino que se autosilenció. Un precio muy alto el que debería pagar en la prisión de Spandau, el prisionero número 7 estuvo 40 años preso, de los cuales 20 los pasará sólo tras la liberación de Speer.

Psicólogos e informadores de las diferentes agencias de inteligencia aliadas buscaban permisos para entrar en Spandau y entrevistarse con Hess. Pocos lo consiguieron, era una pieza demasiado preciada para exponerla al público. Se cree, según archivos desclasificados en los últimos años, que Rudolf Hess fue tratado con hipnosis en pro de buscar sus motivaciones ocultas; el experimento se realizó en Spandau y arrojó más dudas que verdades ya que Hess siempre que caía en hipnosis recordaba vidas pasadas. Lo curioso del asunto es que en su mayoría, estas vidas rememoradas bajo hipnosis, llevaban a una muerte violenta ocurrida en habitaciones o sótanos oscuros y estrechos. Quizás la mente de Hess estaba dando un informe del futuro que le esperaba. Lo cierto es que Hess, ajeno a todo tipo de hipótesis, siguió cultivando su mente en la prisión de Spandau, sobre todo con temas relacionados con la luna. El viejo Hess (remito a la entrada "LA LUNA BAJO LA ESVÁSTICA" del 21 de Abril de 2010) señalando puntos concretos de nuestro satélite es una imagen que trajo mucha polémica por lo que podía significar.

Y finalmente su muerte. La última línea de su destino y, de nuevo, misteriosa.  A los 93 años de edad, y después de más de 40 años de cautiverio estoico, el viejo Hess se suicida colgandose en el oscuro (quizás aquí esté la relación del experimento hipnótico) cobertizo del jardín de la prisión por el que paseaba. Raro, cuanto menos, que cuando la opinión pública presionaba más para su liberación y parecía avanzar en ello, no sólo desde círculos nazis, se quite la vida. Raro es que un viejo Hess, enfermo y sin fuerzas para tan siquiera levantar el brazo por encima del hombro, sea capaz de colgarse; la segunda autopsia revela que la muerte fue por asfixia pero es igual de improbable que la horca. Pero, sobre todo, lo mas raro de todo es que se suicide después de tantos años de cautiverio cuándo ya no tenía nada que perder y cuándo, Hess, afirmaba que estaba mejor en la prisión que afuera dónde había una humanidad que en su mayoría ni le entendía ni él quería entenderlos. Quizás los secretos que guardaba Hess en su fuero interno podían comprometer a las naciones aliadas que le mantenían encarcelado y así evitaban el escándalo de algunas de sus acciones o negociaciones, quizás fue mejor matarle ante tanta presión por su liberación. Puede ser que su libertad supusiera un auge del nacionalsocialismo al ser, su figura, un icono. El viejo Hess muere fiel a su ideal, no cómo otros nazis que no dudaron en renegar de todo o lanzar injurias para salvar el pellejo. Durante 28 años no permitió que su familia, mujer e hijo, fueran a visitarle ya que imaginaba el escarnio público que recibirían sólo por ese gesto, al final accede a estas visitas importandole bien poco todo lo demás. Miles de preguntas nos asaltan: ¿Quién era Hess realmente? ¿Qué sabía y por qué se silencia? ¿Quiénes eran sus cómplices? ¿El vuelo de Hess es premeditado o parte de un impulso? ¿Por qué su muerte? ¿Y por quién?

Rudolf Hess, el prisionero número 7 por el que se mantenía una enorme infraestructura de soldados y medios económicos sin igual en la Europa de postguerra; el prisionero que, a lo largo de la historia, ha ocupado el recinto de prisión más grande para una única persona; el prisionero que voló en busca de la paz y, sin embargo, juzgado y condenado por crímenes de guerra (¿?); el prisionero que sabía señalar el punto exacto dónde aterrizó el Apolo XI; el prisionero más enigmático de la historia contemporánea.

Para unos un loco perturbado, para otros un criminal de guerra y, sin embargo, para otros tantos tan sólo es el Mensajero de la Paz.




La Luna bajo la esvástica

















“El día de hoy será decisivo en la historia de la técnica; con nuestro cohete hemos alcanzado el espacio libre y, por primera vez, lo hemos utilizado como puente entre dos lugares de la Tierra. Este 3 de octubre de 1942 es el primer día de una nueva era en la técnica de los viajes: la era de los viajes espaciales”
.

Estas palabras pertenecen a Wernher von Braun, fiel seguidor de la literatura de Julio Verne, Doctorado en Física por la Universidad de Berlín en 1932 y posteriormente, en 1934, Doctorado en Ingeniería Aeroespacial. Estos datos quizás no dicen mucho, en cambio si argumentamos que fue el científico nazi por antonomasia y que esas declaraciones son realizadas durante su trabajo al servicio del Tercer Reich el asunto comienza a tomar forma...

Ese 3 de Octubre de 1942 es la fecha en que vuela el primer cohete moderno, bautizado por los alemanes como A2, tenía un control automático para poder dirigirlo. Esto que hoy día parece tan banal hizo contener la respiración del mundo entero, las repercusiones en el conflicto bélico del momento podían ser demoledoras. Sin embargo aún quedaba mucho camino por recorrer para poder usarlo como arma definitiva y precisamente tiempo es lo que no tenían los alemanes...

Hitler entusiasmado empieza a darse cuenta de la dimensión del hallazgo y decide poner en la base secreta de Peenemünde medios y personal para que Von Braun pueda desarrollar un cohete teledirigido cargado de explosivos. En esta zona del Báltico alemán pudieron trabajar alejados de la triste realidad acaecida por la Segunda Guerra Mundial y crear los misiles V2, todo un precedente en cuanto a técnica del posterior cohete lunar. Von Braun había sentado las bases de la aeronáutica espacial. Estas V2 eran en realidad el nombre abreviado de Vergeltungswaffe 2 ó arma de represalia 2, destinada a ser lanzada sobre Reino Unido como represalia por los daños ocasionados por la RAF (Royal Air Force) en suelo alemán. La mayoría de historiadores, así como militares, coinciden en argumentar que sí las V2 hubieran surgido en un momento anterior de la guerra ó al menos Hitler hubiera tenido materias primas y capital suficiente para seguir invirtiendo en Peenemünde, Europa habría seguido bajo el poder de la bota nazi.

Von Braun, al finalizar la guerra, es capturado por los norteamericanos, los cuales bajo el nombre de la Operación Paperclip llevan a Estados Unidos a 500 científicos nazis. Von Braun sería el principal protagonista de esta operación ya que sus conocimientos aeroespaciales eran inestimables en aquellos momentos. Después de ser exonerados de su pasado nazi, Von Braun y su equipo reciben la nacionalidad americana pasando a trabajar desde la USAF (United States Air Forces) a la NASA, dónde directamente dirigirán el proyecto que crea el Saturno V, el cohete que llevará al hombre a la Luna. El cohete que auxilia en su vuelo a las míticas naves Apolo...

Hermann Goering, durante los Juicios de Nuremberg, dedicó sus primeras palabras a americanos y británicos: "Han tenido mucha suerte de que la guerra no haya durado unos meses más...". Mirando a unos y otros desafió con la mirada y pasó a relatar como había proyectos para atacar EEUU con aparatos teledirigidos desde Alemania. El avance científico bajo el Tercer Reich había sido espeluznante, nunca en tan poco tiempo se habían conseguido tamañas hazañas. Si nos centramos en el campo de la aeronáutica: el avión supersónico de los hermanos Horten, el misil que Von Braun tenía preparado para lanzar desde Alemania hasta EEUU ó el bombardero suborbital Sänger, lo que se ha considerado la primera nave espacial de la historia proyectada para alcanzar la velocidad de Mach 20, es decir, ¡20 veces la velocidad del sonido!

Los ensayos atómicos en la Isla de Rügen, llevaron a los nazis a un conocimiento profundo de la potencia y alcance que supondría una explosión atómica. El U-Boot 234, capturado en mayo de 1945 en aguas del Pacífico, partía desde la derrotada Alemania con información y material radiactivo (uranio enriquecido) que apoyarían el estudio atómico en Japón pero al ser interceptado por EEUU les brindará, a estos últimos, la información necesaria para desarrollar la definitiva bomba atómica. Al parecer, dos meses antes del fin de la guerra, los científicos estadounidenses estaban estancados en sus estudios atómicos; la captura del U-234 les supondrá conocer los avances nazis y así ser capaces de fabricar la bomba atómica. A esto se suma que más de 3 millones de patentes científicas alemanas son incautadas por los Aliados. A nadie se le escapa que los nazis llevan a EEUU a la Luna, gracias a sus avances y a sus científicos, pero tampoco debe dejarse de lado que la bomba lanzada sobre Hiroshima, la primera bomba atómica de la historia, es básicamente alemana en cuanto a método y técnica de fabricación.

En las montañas del Harz, al Norte de Alemania, se desarrollaron misiles teledirigidos así como torpedos que reconocían al agua electrónicamente y así ofrecían mayor potencia sobre este elemento. Los americanos al ocupar esta base subterránea volvieron a contener la respiración...

En el ártico noruego se desarrollo la actividad mas secreta de los nazis, en la base de Spitzbergen hay indicios de pruebas con armas climatológicas: generación de torbellinos o de rayos solares, el enigmático cañón sónico, etc...; además las pruebas con microondas tuvieron mucha relación con el radar de la época. Los SS de esta base secreta que se rindieron habían destruido documentos y lo poco que quedó se lo llevaron los americanos para sus posteriores pruebas en Alaska. Será esta base la que ocupe un alto lugar especulativo sobre los experimentos espaciales realizados por los nazis, parece ser que en Spitzbergen se desarrollaron proyectos "Top Secret" enfocados hacia la Luna.

Pero no sólo se especula con Spitzbergen, sino que la Antártida ha ocupado un lugar de honor en esa supuesta base de experimentación que llevara a los alemanes a la Luna. Karl Doenitz, almirante y jefe naval alemán, dijo en 1943: "La flota submarina alemana se siente orgullosa de haber construido un paraíso terrenal, una fortaleza inexpugnable para el Führer en algún lugar del mundo". Con el paso del tiempo muchos investigadores han creído ver esa fortaleza en la Antártida. En 1938 una sigilosa y secreta expedición alemana explora tierras antárticas, se buscó radioactividad bajo las tierras heladas con un resultado, aún hoy, desconocido. Si se sabe que desde 1940 los nazis, por medio de sus U-Boot, mandaban víveres, ropas, combustible y todo tipo de materias primas a los emplazamientos secretos que tenían en la Antártida. ¿Con qué fin? Se desconoce realmente, aunque las indagaciones suelen ir encaminadas a bases científicas de Alto Secreto. Se cree que la zona denominada La Reina Maud era su ubicación antártica, dónde incluso descubrirían ¿tierras templadas?

Alemania capitula poniendo fin a la guerra en Europa y tres meses después, en Mar del Plata, se produce un acontecimiento insólito. Pescadores de la zona divisan la esvástica en un submarino a flote, ponen la noticia en manos de las autoridades argentinas y encuentran que el U-530 lleva navegando casi cinco meses sin escalas y sin embargo esta repleto de víveres...al llegar militares americanos e ingleses interrogan a los tripulantes y descubren que son jóvenes de veinte años que hacen declaraciones mecánicas y bien aprendidas. Además el submarino iba repleto de cigarrillos, dato extraño ya que no está permitido fumar en el interior de un sumergible y mas aún al saber que ningún miembro del U-530 fumaba. El U-Boot tenía capacidad para veintisiete personas y sin embargo en su interior había más de 50. Los americanos llevan el submarino a EEUU y ya nunca mas se supo...

En Agosto de 1945 surge, en Mar de Plata de nuevo, otra sorpresa. Se rinde el U-997, después de cinco meses navegando, un hito en la historia de los submarinos pues son demasiadas jornadas sin salir a la luz con los condicionantes físicos y psíquicos que ello supone. Sólo habían parado en Alemania para desembarcar a los hombres casados, parecía que la misión era de una importancia suprema. Al igual que el U-530, había recibido la orden de navegar por el Atlántico Sur y siempre bajo el agua. Las investigaciones más incisivas apuntan a una dirección: la Antártida, la fortaleza inexpugnable del Tercer Reich y no parece descabellado argumentar que aquella era la ruta de los últimos U-Boot capturados. Y desde esa base, dónde había radioactividad aún por explotar, los nazis podrían haber creado cohetes hacia la Luna. Esta teoría, descabellada y loca a simple vista, es sopesada por algunos investigadores.

Quizás esto explicaría porque el Almirante Byrd, junto con 4.000 marines americanos, realize en Diciembre de 1946 una expedición llamada "High Jump" a la Antártida. Evidentemente 4.000 soldados en la Antártida no van a realizar labores científicas, entonces ¿que buscaban? se apunta a esas bases nazis y ese conocimiento científico desarrollado en las mismas.

Y como colofón a esta enredada historia, ¿Porque el viejo Hess se obsesionaba con la luna en su celda de Spandau? Rudolf Hess, lugarteniente de Hitler hasta su misterioso vuelo a Escocia y posterior captura, tenía un gigantesco póster en su celda con los cráteres lunares. Obsesionado por la astrología hasta el final de sus días, su otra pasión se ha mantenido oculta muchos años: la Luna y sus consideraciones científicas, los entresijos técnicos de la aeronáutica y la carrera espacial. Tenía verdadera fijación personal sobre la Luna, sus últimos días no cambiaron este interés y así se le puede ver en las fotografías añadidas con un aspecto desmejorado e incluso desaliñado, seguramente son sus últimos días de vida. Y sin embargo su dedo apunta al Mar de la Tranquilidad, aquella zona lunar dónde aterrizó el Apolo XI. Aún tenía fuerzas para mostrar su pasión y quizás la pasión oculta del Tercer Reich. La enigmática muerte de Hess en Spandau a los 93 años de edad abrió nuevos debates, su relación en vida con Karl Haushoffer, con la Thule y sobre todo con la Luna nos hacen abrir todos los sentidos para intentar comprender...

Y mientras, la Luna y la esvástica ofrecen aún hoy una extraña unión. Lo miremos por dónde lo miremos, ciencia y aeronáutica guardan una estrecha y enigmática relación con el Tercer Reich.