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SHERLOCK HOLMES espiritista


 "Supongo que si alguien es Sherlock Holmes, ese soy yo; y digo que el caso sobre el espiritismo está totalmente demostrado". 

Respuesta de Sir Arthur Conan Doyle  a la prensa de su época.


No es fácil digerir el asunto que van a tratar estas líneas, vaya por delante que no es pretensión el buscar adeptos para una causa que, en todo caso, es ajena a nuestra percepción. Debatir estos asuntos es tan inútil como tratar de convencer a dos aficionados deportivos de distinto equipo de cuál es mejor. Y sin embargo, hay momentos de duda dónde se abre una ventana que creíamos cegada eternamente, hay circunstancias que nos obligan a reflexionar. Y este verbo, en toda su magnitud, si nos gusta para enfocar el tema que vamos a tratar. Reflexionar es el más sabio ejercicio de la humanidad, al que parecemos dedicarle poco tiempo o, en otros casos, lo empleamos en divagaciones sin trascendencia que parecen ser el deporte internacional de nuestra vieja especie. 

Como una tormenta apabullante, característica del monzón indio, Sir Arthur Conan Doyle, el escocés inmortal,  presentó su fe en el espiritismo. En las conciencias de la época, principios del siglo XX, se percibió un gran revuelo. El autor del detective más metódico, empírico y por ende racional, afirmaba que la nueva religión espiritista era el futuro de la humanidad. Un futuro alejado de miedos y temores porque nuestra alma, se anunciaba, es inmortal. Desde el principio, en Europa, se subraya la idea de religión y no de movimientos esotéricos, sectarios o sociedades secretas; la idea era sencilla a la par que singular, el conocimiento espiritual abierto a todos para así crear una sociedad mejor. Esta nueva religión, desde finales del XIX consiguió atraer a muchas personas errantes en lo místico, encantó pero también desencantó y esto último como consecuencia de numerosos fraudes que, desgraciadamente, se repetían con frecuencia.

Sin embargo, lejos de la mentira, estuvieron muchos personajes relevantes del momento que dedicaron sus vidas a la nueva religión espiritista. Sabios, científicos, filósofos e incluso clérigos le daban un empaque distinto con sus conclusiones alejadas de la vulgaridad. Conan Doyle, como escritor y miembro relevante de la sociedad londinesa, tenía una deuda moral con este movimiento. Al principio escéptico en materias psíquicas, su mente fue cambiando a raíz de la muerte de su hijo menor en la I Guerra Mundial. Profundamente abatido se dejó guiar hacia una sesión espiritista de la que salió impresionado al hablar, supuestamente, con su hijo. Fue entonces cuándo su tristeza se tornó en esperanza, una nueva vía infinita se abría ante sus cansados ojos y el mundo, que parecía gris, de repente tomaba una gama de colores tan vivos como el más bello amanecer. En su mente una bella idea, no había ocaso sin alba.

Sherlock Holmes, desde su aparición en 1887 en Estudio en Escarlata, había calado hondo en las conciencias con sus eternos atributos: gabán, sombrero y pipa. El icono del detective más racional comenzaba a ser universal. Y sin embargo Conan Doyle nunca se sintió totalmente agradado por Sherlock Holmes, suponemos que cerraba las vías a esa nueva religión que acaba de conocer y esto le causaba, a Conan Doyle, una fuerte contradicción interna. Hasta el punto que quiso matar al detective y su madre, entre otras personas de su círculo, le hizo dar marcha atrás en esta idea; siempre le perseguirá la sombra de obras secundarias que consideraba, personalmente, más importantes que el entretenimiento de Sherlock Holmes. En 1926, empujado por esa deuda moral al espiritismo que tanto le había ofrecido, publica Historia del espiritismo y una obra más enigmática llamada The land of the Mist (traducido al español con el sugerente título de El País de las Brumas o La Tierra de la Niebla).

En esta última obra, The Land of the Mist, nos vamos a detener por su complejidad. Aquí los personajes son copias, con nombres cambiados, de la realidad que Conan Doyle había vivido en sus prácticas espiritistas. Lo más sorprendente es que  Sherlock Holmes estuvo cerca de aparecer en la novela,  de ser el racionalista/científico que cambia su parecer ante la evidencia de lo espiritual; de nuevo tuvo que cambiar esta idea inicial por la presión de su círculo ante la polémica que generaría. El profesor Challenger, presente también en otras obras suyas como la célebre El Mundo Perdido, toma las riendas de este personaje que vivirá un proceso evolutivo y tendente a lo espiritual. Quizás, partiendo de esa idea inicial de incluir a Sherlock Holmes en la novela, el detective al no aparecer finalmente en la misma, parte su papel en dos: uno es Challenger como decíamos y el otro es un periodista, Edward Malone, frío y calculador como Challenger pero menos explosivo que no tiene más remedio que sucumbir al mundo de los espíritus ante tanta evidencia. Ambos sucumben a la "verdad", como Conan Doyle lo había hecho y como quería que lo hiciera Sherlock Holmes para ofrecer otra visión del detective a sus seguidores. Hubiera sido un tremendo mazazo a las conciencias.

En The Land of the Mist se describen ectoplasmas, posesiones controladas por mediums sensibles, movimientos de objetos y hasta casas encantadas por espíritus errantes y atrapados en nuestro mundo. Todo tiene un denominador común: la reciprocidad en la ayuda de un mundo al otro para dar a conocer los misterios de la muerte. Como en el Libro egipcio de los Muertos, a lo largo de la novela, se dan pistas para pasar de una esfera a otra y poder adecuarse rápidamente a la nueva "realidad". Siete esferas, siete caminos de perfección, son los que nos esperan tras esta vida para alcanzar nuestro autodesarrollo como seres espirituales que somos. Esta concepción de las esferas está presente en textos antiguos y manuscritos iniciáticos leídos en reuniones de sociedades secretas; Conan Doyle enseñará la "verdad" sin filtros.

Del lector depende, como casi siempre, sacarle el jugo a la sabiduría que se muestra. Muchos se escandalizarán, como parte del eterno conflicto entre ciencia y religión, otros descartaran la lectura simplificando todo en locura y unos pocos, los más sabios, comprenderán que para defender una verdad hay que conocer las verdades de los demás. A estos últimos la lectura les transportará a un mundo brumoso dónde el mensaje de amor y bondad impera, dónde tras las sesiones espiritistas o las visiones se ofrece un tranquilizador mensaje. Detrás del miedo primigenio existe un camino de perfección, tan sólo hay que abrir los ojos a ese mundo para comenzar a transitar por sus senderos; a veces estrechos y sinuosos e incluso peligrosos pero en definitiva reconfortantes. Valga como ejemplo aquella tesis de los matrimonios terrenales: sólo uno de cada cinco son verdaderos y, sólo estos por tanto, volverán a encontrarse en alguna de las siguientes esferas. Cuándo uno sabe enfocar su vida y, en definitiva, conoce sus mentiras y sus verdades sabrá buscar en su interior respuestas.

Conan Doyle encontró su verdad y quiso mostrarla a todos tal cual lo había hecho. Fue criticado por muchos y esto provocó, junto con otras experiencias anteriores de otras personalidades, que la información en mayúsculas se cifrará en códigos secretos cada vez más complicados. La crítica burlesca nunca es del agrado de quién cree poseer conocimiento. Muchos sabios han vivido, a lo largo de los siglos, esta desagradable experiencia.

Sherlock Holmes no aparece en la novela pero su sombra se deja sentir en muchos recovecos de la misma. Cualquier lector del célebre detective descubrirá su figura, sin estar, en comentarios, actitudes e incluso sentimientos. Y como Conan Doyle dijo, si Sherlock Holmes era él mismo en algún momento dejaría la pipa a un lado para asombrarse del mundo espiritual. Quizás fuera fugaz y en seguida volviera a enfundarse en su gabardina racionalista, pero ese momento existió.

Más allá de la posible fantasía, de los sueños llevados al extremo, Conan Doyle nos deja un mensaje altruista alejado de la trampa y la lucración. Un mensaje de humanidad que, hoy día, sigue siendo tan necesario como en los tiempos de la novela.

Porque como Sir Arthur Conan Doyle dice "...el estado más peligroso para un hombre o una nación se produce cuándo su lado intelectual está más desarrollado que el espiritual y ¿no es ésta la condición actual?..."

Reflexionar, como dijimos al principio, es lo único que nos queda ante una frase así. Ella resume, a la perfección, la vida del autor de Sherlock Holmes y quizás la del propio detective.   





9 comentarios:

  1. Entonces a Sir Arthur ¿le recordamos por el personaje que menos le gustaba? me imagino que sus otros libros son menos comerciales, no? tengo leerlos, no he leido ninguno!!
    Ah!no sabía que el espiritismo fuera una religión. Siempre aprendo algo con tus entradas.

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  2. Supongo que los más comerciales han sido los de Sherlock Holmes y El Mundo Perdido. No por ello son peores, en mi opinión, que si los he leído, son obras magníficas. Sherlock Holmes es como el Poirot de Agatha Christie, un personaje con un aura especial; pero el problema de Conan Doyle con Sherlock fue la presión mediática de prensa y fans que recibió ante lo que supuestamente pensaría Mr Holmes de su espiritismo. Esto le causó el conflicto.

    Y el espiritismo se entendió en aquella época como una nueva religión por sus seguidores, obviamente los detractores nunca lo vieron como tal. Otra cosa es que no confundas espiritismo con ouija, esta última es una vía mas de comunicación pero no comprendía todo el espiritismo.

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  3. Me ha gustado mucho, Blogger Brother !!

    Muy, muy interesante y curiosa entrada.

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  4. Si, creo haber aprendido la lección, exceso de intelectualismo y falta de espíritualismo. Estoy contigo, un poco más de lo segundo no nos vendría mal.

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  5. ESTIMADOS AMIGOS:
    Solicito mi conversion esotérica de mis eventuales avatares del espiritu de Sherlock Holmes y de Jack el destripador.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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  6. ESTIMADOS AMIGOS:
    Solicito la fusion britanica de los paises anglosajones porque tengo mi conversion del espiritu de Sherlock Holmes y de Jack el destripador.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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  7. ESTIMADOS AMIGOS:
    Solicito mi inmunidad esotérica del vórtice virtual de unos delatores polares que me supeditan apologal por especularme inminente con las muchedumbres. Tambien les prevengo de eventuales impostores de la red.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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  8. ESTIMADOS AMIGOS:
    Los rabinos del tiempo de Jesucristo (los fariseos) denegaron el linaje hebreo de Jesucristo porque lo calumniaron de ser el rey de los judios en la cruz del calvario por el cual la salvacion tambien llega a los gentiles. El infierno cristiano no es un lugar de tormento sino es un baño sauna en donde los inicuos balancean los adobes de la esclavitud egipcia por el cual el rico le dice a Lázaro en el seno de Abraham: refresca mi lengua con tu dedo mojado de agua. Entonces Lucifer le dice: puedes salir del sauna pero el inicuo reincide en los adobes de la esclavitud egipcia por los siglos de los siglos, Amén.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Profeta Elias rabino y Patriarca rabino.

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  9. ESTIMADOS AMIGOS:
    Solicito mi consagracion marcial de mi conversion esotérica marcial de mi avatar correspondiente.

    Atentamente:
    Jorge Vinicio Santos Gonzalez,
    Documento de identificacion personal:
    1999-01058-0101 Guatemala,
    Ciudadano de Guatemala de la América Central.

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